18 dEurope/Berlin Abril dEurope/Berlinl 2006, Martes
El canon digital
La reforma en curso de la ley de Propiedad Intelectual resulta polémica porque pretende generalizar el canon digital como fórmula preventiva para proteger los derechos de los autores ante la creciente piratería informática que lesiona sus ingresos. Si la propuesta inicial prospera, el canon con el que ya se gravan los CD y los DVD vírgenes se aplicará también a los nuevos soportes digitales, como a los reproductores de MP3, abriendo la posibilidad de que en el futuro se extienda a cualquier sistema de almacenamiento o circulación de datos, como discos duros o líneas de banda ancha.
Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta fórmula de protección previa, ya que supone tanto como considerar culpables de piratería informática a todos los consumidores, de forma que se hace pagar a justos por pecadores. Así, de entrada, el canon digital encarece el coste de aparatos, soportes y contenidos, en un porcentaje que según algunos cálculos puede superar el 20% del precio final. La paradoja es que este sobrecoste no garantiza en absoluto que se reduzcan las copias ilegales ni la piratería, sino que más bien supone un incentivo adicional para que se incrementen, así como también para que se deslocalice la compra de aparatos, soportes y contenidos hacia países que no apliquen gravámenes de este tipo sobre ellos.
Además de las consideraciones citadas, existe también el riesgo de que una legislación excesivamente proteccionista pueda bloquear las innovaciones tecnológicas, en un sector en el que las novedades están en constante expansión, y perjudicar el desarrollo de la sociedad de la información y la competitividad de la economía.
No es extraño, por todo ello, que recientemente se haya creado una plataforma de fabricantes y usuarios contra el canon digital. Estamos ante un choque entre un sistema de distribución de contenidos del siglo XXI y un modelo cultural y económico propio del siglo XIX. Hay que buscar fórmulas más creativas que permitan conciliar el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información con el respeto a los derechos de autor sin penalizar la capacidad de acceso a los contenidos para los que quieran hacer un uso particular de ellos. La tarea es difícil, pero no imposible.
Todo ello no debe impedir que se impulsen reformas legales, como se ha hecho en Francia o en Alemania, que establezcan condenas importantes para quienes descarguen para su uso contenidos protegidos. En Francia se establecen multas monetarias y en Alemania penas de hasta dos años de cárcel, extensibles a cinco si las descargas son para uso comercial. Eso sí que facilitaría aquí, en España, una mayor eficacia en la lucha contra la piratería intelectual.
