15.08.06
Por qué optar por el dominio público en vez de por Creative Commons
Lluis Pérez Lozano argumenta seria y sólidamente por qué CC no puede considerarse cultura libre y por qué opta por declarar su blog como Dominio Público.
Web del Movimiento por la Devolución
Lluis Pérez Lozano argumenta seria y sólidamente por qué CC no puede considerarse cultura libre y por qué opta por declarar su blog como Dominio Público.
[…]El imperativo de universalismo tiene raíces profundas en el carácter impersonal de la ciencia. No obstante, la institución de la ciencia es sólo parte de una estructura social más grande con la cual no siempre está unificada.
[…]Aun bajo presiones en contra, científicos de todas las nacionalidades se adhirieron a la norma universalista en los términos más francos. Fue reafirmado el carácter internacional, impersonal, virtualmente anónimo, de la ciencia. Como dijo Pasteur: “El sabio tiene patria, la ciencia no la tiene.”
[…]Restringir las carreras científicas sobre otras bases que la falta de competencia es perjudicar la promoción del saber. El acceso libre a las actividades científicas es un imperativo funcional.
[…]Por inadecuadamente que se le ponga en práctica, el ethos de la democracia comprende el universalismo como principio guía predominante. La democratización equivale a la eliminación progresiva de restricciones al ejercicio y desarrollo de talentos socialmente valorados. Los criterios impersonales de realización y la inestabilidad en las situaciones caracterizan a la sociedad democrática. En la medida en que persistan esas restricciones, se las considera como obstáculos en el camino de la democratización total.
[…]El “comunismo“, en el sentido no técnico y amplio de propiedad común de bienes, es un segundo elemento integral del ethos científico. Los resultados sustantivos de la ciencia son producto de la colaboración social y están destinados a la comunidad. Constituye una herencia común en que la ganacia del productor individual está severamente limitada. Una ley o teoría no es propiedad exclusiva del descubridor y sus herederos, ni las costumbres les conceden derechos especiales del uso y disposición. Los derechos de propiedad en la ciencia son reducidos al mínimo por razón de la ética científica. El derecho del científico a “su propiedad” intelectual se limita a la gratitud y la estimación que, si la institución funciona con un poco de eficacia, son más o menos proporcionadas a los aumentos aportados al fondo común de conocimientos. Los epónimos -por ejemplo, el sistema de Copérnico, la ley de Boyle- son pues, al mismo tiempo, un recurso nemotécnico y un medio conmemorativo.
[…]El concepto institucional de la ciencia como parte del dominio público está enlazado con el imperativo de la comunicación de los resultados. El secreto es la antítesis de esta norma; la plena y franca comunicación es su cumplimiento. Aun cuando no sirve a un motivo ulterior, se condena la ocultación del descubrimiento científico.
El carácter comunal de la ciencia se refleja también en el reconocimiento por parte de los científicos de que dependen de una herencia cultural a la cual no tienen derechos diferenciales. La observación de Newton -”Si vi más lejos es porque estaba sobre los hombros de gigantes“- expresa a la vez el sentimiento de estar en deuda con la herencia común y el reconocimiento del carácter esencialmente cooperativo y acumulativo de las realizaciones científicas. La humildad del genio científico no es sólo culturalmente adecuada, sino que es consecuencia de advertir que el progreso científico implica la colaboración de las generaciones pasadas y presentes.
El comunismo del ethos científico es incompatible con la definición de la tecnología como “propiedad privada” en una economía capitalista. Los escritos actuales sobre la “frustración de la ciencia” reflejan este conflicto. Las patentes anuncian derechos exclusivos de uso y, con frecuencia, de desuso. La ocultación de la invención niega la explicación racional de la producción y la difusión científicas, como puede verse por la sentencia de un tribunal en el caso de Estados Unidos contra la American Bell Telephone Co.: “El inventor es un individuo que descubrió algo de valor. Es su propiedad absoluta. Puede sustrael al público su conocimiento…”
Es muy interesantes esto que expone el famoso sociólogo Robert K. Merton en el capítulo XVIII La ciencia y la estructura social democrática de Teoría y Estructura Social. Y es que la obligación moral de compartir la riqueza de la ciencia es un imperativo y no debería dejar de serlo jamás, así como puede aplicarse lo mismo al resto de expresiones culturales como pueden ser todo tipo de creaciones artísticas.
El hecho de privatizar y no compartir denota el caracter egoísta y antisocial de la persona que lleva a cabo dicha acción, la cual atenta contra el interés público que no es el que supuestamente representan unos cuantos políticos cuya afiliación a un bando concreto no es ningún secreto para nadie.
Las patentes son un claro atentado contra la libertad y el interés general de la sociedad, así como las medidas que se están llevando a cabo en la industria cinematográfica y musical, al igual que los libros que están sujetos a leyes de copyright que suponen un claro problema para muchos que necesitan fotocopiar extractos de diversos libros para ampliar su conocimiento, el cual está siendo atacado por varios bandos que pretenden poner barreras al saber y éste al alcance de unos pocos, manteniendo a la mayoría en un estado de ignoracia que se fomenta a través de la televisión y la emisión de programas del tipo Salsa Rosa.
La Sociedad General de Autores (SGAE) ha manifestado en estos días, a través de alguno de los miembros de su Junta Directiva, su disconformidad con que Comisiones Obreras (CCOO) se encuentre incluida dentro de los grupos y asociaciones que apoyan la plataforma todoscontraelcanon.es. Para ello, están presionando con llamadas y con alguna carta, al organismo rector de este sindicato para que abandone un barco en el que estamos incluidos todos.
La labor de CCOO con Internet y los derechos de los internautas está más que demostrada a lo largo de muchos años. Hace ya algunos, en 2001, todavía se recuerda su positiva actitud frente al uso del correo electrónico en la empresa o la histórica campaña de seguridad en la red, aunque la lista es mucho más amplia: Contra la patentabilidad del software, protección de datos, denunciando el acoso a los usuarios del P2P, recientemente alertando contra el phising, etc.
Un organismo que nos defiende a TODOS, debe continuar su extraordinaria labor y no dejarse presionar por ALGUNOS. Estamos seguros que así será, por convicción, por trabajo, por principios y porque las presiones y los chantajes encubiertos no deberían tenerse en cuenta a la hora de negociar lo que es justo.
Decía John Milton en El Paraiso Perdido, “Si nuestro estado es tal, que hemos de vivir incesantemente estrechados por un enemigo violento o pérfido (…). ¿qué tranquilidad nos espera en medio de tan continuo sobresalto? El castigo no puede preceder al pecado: al tentarnos ese enemigo, nos ultraja ciertamente poniendo en duda nuestra integridad, pero de la duda no resulta infamia para nosotros, sino descrédito para él“.
Aviso: Publicamos un comentario/post crítico con nuestras posiciones. Nuestros lectores sabrán, esperamos valorarlo. No es que falten lugares desde donde el monopolio se exprese, pero consideramos publicarlo por mostrar muy bien los argumentos desde los que nos enfrenta
He estado navegando por la web del movimiento por la devolución y dedicándome profesionalmente a la gestión de derechos de propiedad intelectual, he detectado una cierta confusión de planos en vuestro planteamiento de inicio.
En efecto, es cierto que los nuevos horizontes de la informática plantean serios interrogantes en cuanto a como debemos gestionar los derechos de autores y de intérpretes / ejecutantes, pero admitiendo tal cosa, lo que no puede es calificarse indirectamente nuestro actual sistema de propiedad intelectual de “injusto”, sin desglosar las partes más cuestionables de las que por el contrario resultan claramente progresistas en el ámbito de protección al creador.
Supongo que al principio a muchos nos pasó lo mismo. Veníamos de un mundo donde el copyright era el amo y nos deslumbraron “las alternativas”. Creative Commons parecía el equilibrio perfecto entre las más absolutas restricciones y la libertad total. Pero ahora estoy convencido de que es lo peor que le podría haber pasado al movimiento que proponemos en esta página. Es como si Richard Stallman hubiera propugnado una serie de licencias más o menos restrictivas llamadas GPL-by-nc-nd, GPL-by-nc-sa, etc. y hubiera pretendido crear una revolución en forma de sistema operativo donde cupiera todo tipo de mentalidades y, para ser más fashion, todas esas licencias serían calificadas de “libres” y “copyleft”, tuviesen las restricciones que tuviesen… Con este planteamiento GNU/Linux se habría quedado en una versión modificada del Minix de Tannenbaum, en algún cajón de Finlandia. Y lo peor es que caemos en el error de considerar libres obras que no lo son o no tienen por qué serlo. En innumerables artículos, como éste se dice:
“Si te gusta su música, bájatela en formato digital y ripeada sin Rootkit de la red. O lo que es mejor todavía, ¿por qué no empiezas a escuchar música libre? Creative Commons, FreeMusic, Dominio Público… lo que sea menos Copyright con DRM.”
Como pretendo dejar claro en este artículo, ni la música de Magnatune es libre, aunque esté muy bien, ni la de lamundial.net es copyleft, ni la supuesta cultura libre con la que nos han bombardeado últimamente deja de ser, a menudo, un disfraz de “voy a ponerme esta etiqueta”, muchas veces sin saber realmente lo que significa.
En cualquier caso, este artículo no pretende ser sólo una crítica a CC, sino un pequeño impulso a la Devolución. Empecemos con mirar al pasado.
¿Cuáles han sido las claves del éxito de CC? Seguramente son muchas, porque la repercusión mundial que ha tenido es impresionante, pero las más importantes son las siguientes.
Ayuda de abogados. El mismo creador de las licencias, el tan aclamado Lawrence Lessig, lo es. Siempre ayuda tener gente al lado que sepa manejar las leyes y escribir licencias.
El diseño de la página web es muy atractivo y hay unas cuantas listas de correo (principalmente clasificadas por idiomas) en las que informarse.
Han tenido buenas ideas, como utilizar tres tipos de formato para las licencias, una más simple, otra digital y otra para abogados.
Han deformado conceptos para poder acomodarlos a su concepto de libertad, como he dicho anteriormente.
Han tenido un libro de referencia, “Free Culture”, que ha removido conciencias aunque se haya quedado a medias. Incluso el título me produce cierta repulsión cuando pienso en el concepto que ha llegado a generar de la cultura libre.
Es un movimiento conservador, sólo hay que leerse el libro que he mencionado para advertir que Lawrence Lessig considera que para el bien de la humanidad es imprescindible alguna forma de copyright, ya que proviene de una legislación más restrictiva que la nuestra. Esto tiene como consecuencia que no hiere tantas sensibilidades y se ajusta a mucha más gente.
Es el “todo vale”. Como se da más importancia a la libertad del autor que a la de la información y del usuario, muchos autores la han escogido. Licencias a raudales sin principios ni valores.
Si queremos que la Devolución no tenga los déficits que tiene CC, aunque sea a costa de perder adeptos, tenemos que dejar claros unos principios firmes, sólidos y precisos. Como linuxero me voy a basar en los que rigen qué es software libre y qué no lo es, aquél en el que Lawrence Lessig afirma haberse inspirado, aunque su producto no sea más que una caricatura de lo que es el movimiento del software libre.
Un programa es libre si puedes:
Si nos basamos en estos principios, que creo que es lo que tenemos que hacer en un primer momento, podemos reformularlos de esta manera. Una obra es libre si puedes:
¿Nos tenemos que quedar ahí? No, ni mucho menos. Ésta es mi versión, pero tenemos que debatirla y sopesar otras posibilidades, ya sea para añadir, modificar o, aunque más improbable, para quitar.
Somos como hablamos. Una palabra que no existe es un concepto que desconocemos y, al revés, una palabra repetida miles de veces moldea nuestra forma de pensar y de ver el mundo. Necesitamos un vocabulario con definiciones precisas que describan lo que pensamos nosotros, ya que con ellas asentaremos las bases del movimiento. Algunos términos con sus definiciones y comentarios.
Expolio intelectual: Perjuicio sufrido por la cultura y el conocimiento a causa de las restricciones en el flujo de información y en su reutilización y mejora modificación.
El término Propiedad Intelectual ha marcado nuestras vidas durante toda la vida. Es algo que tenemos grabado a fuego en nuestras conciencias. Necesitamos un concepto que describa la incoherencia y la imposibilidad de combinar dos conceptos opuestos.
Obra libre: Obra de arte que gracias a la licencia a la que se acoge disfruta de los cuatro principios de libertad de uso, adaptación, redistribución y mejora modificación.
Copyleft: Obra de arte libre cuya licencia obliga a que las obras que se deriven continúen disfrutando de los cuatro principios de uso, adaptación, redistribución y mejora modificación.
A pesar de lo que digan los componentes de Wu Ming, el concepto copyleft sólo se debe aplicar a las obras que son libres, ya que si no, caemos en la falta de claridad, en la confusión y en el “todo es libre”.
Obra propietaria: Obra de arte cuya licencia no cumple, o lo hace sólo parcialmente, con los cuatro principios de libertad de uso, adaptación, redistribución y mejora modificación.
Obra semipropietaria: Obra de arte que se acoge a alguna licencia más flexible que el copyright pero que no llega a ser libre.
Obra CC: Obra de arte que se acoge a alguna de las licencias de Creative Commons, las cuales garantizan los permisos de copia privada y difusión y comunicación públicas sin ánimo de lucro, pudiendo disfrutar, o no, de otros permisos.
Derechos de autoría: Derechos irrenunciables e inalienables del autor de una obra, como son el reconocimiento de la condición de autor y el derecho a exigir el respeto a la integridad de la obra y a impedir cualquier modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos interes o menoscabo a su reputación.
Impuestos de explotación: Dinero exigido por los editores de una obra por el uso con fines lucrativos o la modificación, comunicación o distribución públicas.
Clonación: Acción y efecto de crear copias de una obra de arte, ya sea ésta libre o no, mediante instrumentos digitales o analógicos.
Podemos transformar una frase convencional en otra que expresa lo que los devolucionistas pensamos:
A falta de analizarlas todas, las que caerían dentro del saco de “licencias libres” serían las siguientes, clasificadas en no copyleft y copyleft:
Ahora yo me pregunto, ¿deberíamos, como movimiento nuevo, crear una licencia que recoja lo mejor de las existentes y subsane posibles deficiencias y defectos? Por ejemplo, las mayores críticas hacia la GFDL se refieren sobre todo a que fue pensada para ser aplicada a documentación de software, no a fotografías ni a música. Aunque en Wikimedia Commons muchas imágenes tengan esa licencia, la misma página advierte lo siguiente:
“Note: The GFDL is rather impractical for images and short text, especially for print media, because it requires the full text of the GFDL to be printed along with the picture or text.”.
Por otra parte, aunque las partes invariantes no afecten más que a partes secundarias de la obra, como explica la licencia, en muchas ocasiones han ocasionado incompatibilidades con distribuciones de GNU/Linux como Debian.
En cualquier caso, debería ser lo bastante general como para acoger la mayor diversidad posible de tipos de obras de arte, con una base legal sólida y ser traducida al mayor número de idiomas y legislaciones
posibles.
E imprescindible es tener claro lo cómo tenemos que actuar a partir de ahora. Voy a hacer un repaso a lo que considero que la Devolución como movimiento debe hacer.
En primer lugar debemos crear. Un movimiento que se autodenomina cultural no puede vivir de sentar las bases y quedarse ahí. Tenemos que poblar el mundo con nuestras creaciones y proclamar que son libres y que aun así podemos ganar dinero.
Asimismo debemos demostrar que se puede ganar dinero. Con algunos proyectos ya en marcha, dentro de unos meses esperamos poder presenciar lo que ahora parece imposible en el mundo de la cultura y que ya se ha demostrado sobradamente con el software, es decir, que con obras libres es posible ganar dinero y a la vez hacer estallar un boom creativo sin precedentes.
Debemos tener uno o más libros de referencia. De nuevo, hay proyectos que en un futuro se materializarán y escritos que han sentado el comienzo. Leerlos, debatirlos y criticarlos es una obligación.
Por otra parte desde www.devolucion.org debería promoverse un portal en el que se aglutinaran todas las obras libres del tipo que fueran, ya sea mediante un buscador u otro sistema, con un foro donde publicar comentarios y opiniones sobre cada obra.
Hace falta una clasificación de las licencias existentes más exhaustiva que la que he hecho yo una vez analizadas para determinar si cumplen con los principios de libertad o no, así como dejar claro si realmente son copyleft o no.
Hace falta debate, el cual no es posible si no tenemos unas listas de correo con las que podamos comunicar fácilmente nuestros puntos de vista, propuestas, noticias, dudas, etc. No sería suficiente con una sola, ya que el tema se puede abordar desde muchos puntos de vista y el principiante tiene necesidades muy diferentes del experto. Yo propongo las siguientes listas:
Asimismo, al haber unas cuantas, para hacer más fácil apuntarse a ellas sería deseable que existiese un formulario con el cual uno pudiese darse de alta de una tirada a todas las que quisiera.
Hace falta marketing y publicidad, aunque sea en forma de autonoticia en Barrapunto diciendo “Mira lo que acabo de encontrar que mola mogollón” tanto en blogs como en prensa. También ayudaría convocar congresos donde pudiésemos vernos las caras y concursos en los que fuese obligatorio que las obras fuesen libres y el premio consistiera por ejemplo en la publicación de la obra en formato físico para su venta.
Hace falta mejorar los programas que se han desarrollado para buscar obras CC y descifrar sus metadatos para que hagan una distinción añadida de que son, o no son, libres. Además, habría que convencer a Google y otros buscadores de que hay gente interesada no sólo en obras semipropietarias, sino en obras libres 100%.
Y, por último, tengo que comentar que en ningún caso tenemos que caer en errores como el que se describe en el hilo de CC-es, por mucho que a algunos les resulte una iniciativa inteligente. Dar de comer al enemigo es de todo menos inteligente.
En cualquier caso, tenemos que tener presente que lo que estamos haciendo no es recaminar el camino, sino marcarlo por donde debería haber transcurrido desde el comienzo. Si hubiésemos sido los primeros en iniciar la revolución seguramente ahora la confusión sería menor, pero tenemos que asumir la situación.
Por lo tanto, que empiece el debate, la discusión y movámonos, porque mientras no lo hacemos, nos llevan muchos meses de adelanto.
Por último, quiero plantear dudas para iniciar el debate que, como ya he dicho, debería continuar en alguna lista de correo:
Esperemos que este granito de arena ayude en la medida que sea posible en el movimiento que acaba de comenzar.
Actualización (16/2/2006): He cambiado “mejoras” por “modificaciones”, como me sugieren en los comentarios. También he añadido la Suidad a la lista de licencias no copyleft, ya que, a pesar de no ser una licencia, considero que debe constar. Por último, he corregido algunas faltas de ortografía.
El otro día estuve viendo una conferencia que Pedro Farré (abogado de la SGAE) dio en la Campus Party del 2004.
Lo primero es reconocer el valor del señor Farré al acudir a una conferencia como esa, a sabiendas de que iba a tener un público bastante ajetreado.
Una cosa también admirable de esta gente es la facilidad con la que para responderte a una pregunta se van por las nubes y acaban llevándose la pelota a su campo. Vamos, que tienen que tener amigos políticos porque esa faceta se les ha pegado.
Pero no pretendo criticar al bando defensor de las discográficas y las intermediarias (porque en realidad son a los que protegen). Los defensores de la lucha contra el canon son a quienes me quiero dirigir.
Por favor, no os alteréis, no estoy a favor, ni mucho menos, de un canon que no tiene ni pies ni cabeza, pero no se está luchando por lo que se debería.
Bien, para poner un ejemplo de lo quiero explicar, pensad en una ventana de una habitación y de un árbol en la calle que ha crecido mucho y tapa esa ventana. Pues bien, como te molesta porque te tapa la vista pues cortas la rama, pero ahí no acaba la cosa, porque al cabo del tiempo vuelve a crecer otra vez, esta vez más espesa y te sigue tapando la vista. Lo que intento decir es que no basta con cortar las ramas, el problema hay que solucionarlo de raíz y cortar el árbol desde abajo (aunque no me gusta mucho el ejemplo, porque habría que decidir quien tiene mas derecho de ocupar ese sitio, si el árbol o la casa).
Bien, pues en el tema del canon nos encontramos con el mismo problema. El canon toca nuestros bolsillos y nos lo queremos quitar de encima (aunque es más difícil quitar el canon que cortar la rama…). Pero los que nos “impusieron” el canon siguen ahí, y pueden volver a hacerlo, mejorándolo jurídicamente y acabar saliéndose con la suya.
Cuando hablan de patentes de software la gente dice que eso no va con ellos, cuando se discute sobre leyes de propiedad intelectual lo mismo, incluso oír hablar de privarnos el derecho a la intimidad no nos inmuta, pero cuando se oye la palabra impuesto, canon, retribución, etc. todos giramos la cabeza y nos preguntamos que está pasando.
Hay que luchar por prohibir el canon, pero la cosa no puede quedar ahí, debemos combatir con las sociedades de gestión mal gestionadas, por los contratos esclavistas a los artistas y por la manera como se hacen las cosas. Digamos NO al canon, pero también digamos SI a la información, SI a la cultura y SI a la devolución.
David de Ugarte, publica hoy un artículo en Tecnodiari sobre Devolución, aclarando las diferencias con Creative Commons y otros sistemas de creación intelectual libre basados en licencias
La semana pasada, terminado el dia de internet, se desató una tormenta sobre la información dada en televisión al respecto de la propiedad intelectual. Yonderboy se hizo eco de ello en la portada de BarraPunto, y David Bravo la recogió en su blog. Por mi parte, me gustaria ir, desde este punto particular a los mas generales, desgranando una serie de preguntas que podria hacerse el legislador (los parlamentarios) si de verdad se viene encima una reforma de la ley de propiedad intelectual.
Hace unos meses mi novia quería comprarse el DVD o el CD del musical “El fantasma de la ópera”. Para decidirnos valoramos qué ofrecía cada uno. Por una parte, el DVD constaba de dos discos, el primero con la película doblada y subtitulada en castellano y en inglés y el segundo con el tráiler, un documental, material eliminado, información sobre el equipo, galería fotográfica, etc., todo ello, en estos momentos, por 11,95 euros. El CD, sin embargo, sólo ofrecía la banda sonora en la versión en castellano, probablemente con un libreto con información, por 19,95 euros. Como es lógico, se decidió por el DVD que, por 8 euros menos, ofrecía mucho más. No sé la razón por la que sucede eso, pero la contradicción es muy, muy grande y es un síntoma de que el mundo discográfico no va por buen camino y seguramente el cinematográfico sí que sabe atraer y ganarse un poco más a sus clientes, a pesar de las campañas que están promoviendo, similares a las de las editoras de discos. Sigue leyendo… »